miércoles, 9 de noviembre de 2016

Décimo




Décimo aniversario
                                            (Para Nica)
Tú que nunca te quedas con las ganas
de ponerles los puntos a mis íes,
que armada de paciencia y bigudíes
tiñes mis desvaríos y mis canas,

tú que cuando se secan mis mañanas
me riegas con tus labios zahoríes,
cambiándome mis noes por tus síes,
llenando de paisajes las ventanas,

sigues siendo mi rima consonante,
el tuétano del alma de mis huesos,
mi mapa del tesoro y mi oleaje,

mi molino de viento y mi gigante,
el arco y la diana de mis besos,
mi huída, mi estación y mi equipaje.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Suposiciones



Escucharé la puerta cerrarse
 de un golpe tímido y suave
detrás de ti.
Habrás dejado nuevamente en el aire
la primera bocanada del cigarrillo y ese olor a coco
dulzón y exótico de tu champú.
Bajarás quizás las escaleras armando una coartada
creíble y oportuna
(no encontraba, cariño, la llave de la taquilla)
o, tal vez
(me he encontrado en el gimnasio a Rebeca,
¿te acuerdas?, aquella compañera que se mudó a Londres).
Contarás (y esto ya es deseo mío) las horas
que te faltan para volver.
Y yo aún con restos de ti entre los labios encenderé tu ausencia
mientras la tarde y tú os desvanecéis
a través de la ventana.

domingo, 19 de junio de 2016

Correlación de fuerzas

Hay un centro geométrico
que se expande y horada
la masa de un corazón necrosado,
hay una fuerza elástica
empeñada en que nuestro infinito tienda a cero.
¿Y si nos lanzan segmentos de miedo?.
Hay un conjunto vacío
repleto de indiferencia equidistante,
un estruendoso silencio que gravita
contra el que alza la voz.
¿Y si para que unamos sus puntos
nos venden líneas rectas?.
Rutinas predecibles
con equis despejadas
para hacernos olvidar
que tú y yo somos la ecuación
y todo lo demás es variable.

sábado, 4 de junio de 2016

Prometo que si me votas tendré un voto más

Amanece y el día orina sangre y avanza
con un aguijón en el vientre.
El día y yo nos parecemos.
Mojamos el sapo en el café,
desayunamos la fe del optimista
y la inercia del frustrado.
Tenemos lo que merecemos
cuando un gol vale más que cien ahogados.
Nos enseñaron a ser dóciles, dúctiles, maleables,
y crecimos sin juicio y con miedo.
Quienes han de velar por nosotros convierten
la idea en peligro,
lo distinto en rebelión,
la discrepancia en insurgencia,
las telas en banderas.
Nada frena mejor un derecho que una ley.
Tal vez las cosas no puedan cambiarse,
pero lo atroz, lo nauseabundo,
es que no queramos.
Al fin y al cabo el parado es otro,
el enfermo es otro,
el viejo es otro,
el desahuciado es otro,
el vago es otro,
el inútil es otro,
el incompetente es otro.
Nosotros nadie.
Nos miramos de reojo o por encima del hombro,
nos robamos la cartera en un descuido
y hemos lamido tanto laxante
que nos cagamos en los pantalones al primer grito.
Si quieres Venezuela ahórrame pagar tu billete
y baja a mi calle,
estudia en mi barraca,
entra en mi hospital.
Verás como la esperanza huye descalza
sobre cristales rotos.
A lo lejos, mientras tanto,
la tarde se ha desplomado sobre los edificios,
coagulan charcos de lágrimas en las azoteas
y el tiempo sigue, como nosotros,
ajeno e insensible
a todo dolor humano.

martes, 26 de abril de 2016

Contra la crisis de los cuarenta

Son ya cuarenta y uno, impar y pasa,
y va el azar girando su ruleta
ajeno a un dios que ahoga pero aprieta,
persiguiendo un reloj que nunca atrasa.

Quizás sea la crisis que me arrasa,
el caso es que el actor que me interpreta
me dice que me corte la coleta,
que si un día hubo fuego, ya no hay brasa.

Y yo que no me engaño al solitario,
rebusco en los cajones mi cuaderno,
encierro mi desdén con siete llaves

y enciendo un verso libre y proletario.
Si quiere prisioneros el invierno,
tendrá antes que quemar todas mis naves.

martes, 29 de marzo de 2016

A estas alturas, la vida...

A mitad del camino de regreso,
me mueve la razón más que el instinto,
ni estoy en lo más alto ni devinto,
ni entiendo el resultado ni el proceso.

Si quiero redimirme y pincho en hueso
me basta para huir del laberinto
el hilo de los labios que despinto
si al cielo de tu boca asoma un beso.

Si me marcho no busques un sentido,
a veces todo arde y no hay más cera,
ya sabemos las reglas de este juego.

Peor es siempre lo malo conocido,
algo habrá más allá de la frontera
que convierta este adiós en hasta luego.

sábado, 6 de febrero de 2016

Sonrisa de camarera



Me amó más tu soledad que tú.
Abrías ventanas en tu piel
para que entrara aire
y yo me deslizaba entre tus labios
tan adentro y tan afuera...

Cuerpo sin miga,
corteza entera,
surcó tu mar mi lengua
a la deriva vibrando
entre la espuma
fría de tus muslos
tan adentro y tan afuera...

Boca que alquilaba
sonrisas de camarera,
la duda nunca miente,
la lluvia arrastra el lodo,
de par en par tu vientre
y yo sin mapa del tesoro.

La verdad asusta,
nunca se pierde lo que no se ha tenido.
Luego conjugó el amor sus tiempos,
pasado, presente, y olvido.