miércoles, 7 de septiembre de 2016

Suposiciones



Escucharé la puerta cerrarse
 de un golpe tímido y suave
detrás de ti.
Habrás dejado nuevamente en el aire
la primera bocanada del cigarrillo y ese olor a coco
dulzón y exótico de tu champú.
Bajarás quizás las escaleras armando una coartada
creíble y oportuna
(no encontraba, cariño, la llave de la taquilla)
o, tal vez
(me he encontrado en el gimnasio a Rebeca,
¿te acuerdas?, aquella compañera que se mudó a Londres).
Contarás (y esto ya es deseo mío) las horas
que te faltan para volver.
Y yo aún con restos de ti entre los labios encenderé tu ausencia
mientras la tarde y tú os desvanecéis
a través de la ventana.

domingo, 19 de junio de 2016

Correlación de fuerzas

Hay un centro geométrico
que se expande y horada
la masa de un corazón necrosado,
hay una fuerza elástica
empeñada en que nuestro infinito tienda a cero.
¿Y si nos lanzan segmentos de miedo?.
Hay un conjunto vacío
repleto de indiferencia equidistante,
un estruendoso silencio que gravita
contra el que alza la voz.
¿Y si para que unamos sus puntos
nos venden líneas rectas?.
Rutinas predecibles
con equis despejadas
para hacernos olvidar
que tú y yo somos la ecuación
y todo lo demás es variable.

sábado, 4 de junio de 2016

Prometo que si me votas tendré un voto más

Amanece y el día orina sangre y avanza
con un aguijón en el vientre.
El día y yo nos parecemos.
Mojamos el sapo en el café,
desayunamos la fe del optimista
y la inercia del frustrado.
Tenemos lo que merecemos
cuando un gol vale más que cien ahogados.
Nos enseñaron a ser dóciles, dúctiles, maleables,
y crecimos sin juicio y con miedo.
Quienes han de velar por nosotros convierten
la idea en peligro,
lo distinto en rebelión,
la discrepancia en insurgencia,
las telas en banderas.
Nada frena mejor un derecho que una ley.
Tal vez las cosas no puedan cambiarse,
pero lo atroz, lo nauseabundo,
es que no queramos.
Al fin y al cabo el parado es otro,
el enfermo es otro,
el viejo es otro,
el desahuciado es otro,
el vago es otro,
el inútil es otro,
el incompetente es otro.
Nosotros nadie.
Nos miramos de reojo o por encima del hombro,
nos robamos la cartera en un descuido
y hemos lamido tanto laxante
que nos cagamos en los pantalones al primer grito.
Si quieres Venezuela ahórrame pagar tu billete
y baja a mi calle,
estudia en mi barraca,
entra en mi hospital.
Verás como la esperanza huye descalza
sobre cristales rotos.
A lo lejos, mientras tanto,
la tarde se ha desplomado sobre los edificios,
coagulan charcos de lágrimas en las azoteas
y el tiempo sigue, como nosotros,
ajeno e insensible
a todo dolor humano.

martes, 26 de abril de 2016

Contra la crisis de los cuarenta

Son ya cuarenta y uno, impar y pasa,
y va el azar girando su ruleta
ajeno a un dios que ahoga pero aprieta,
persiguiendo un reloj que nunca atrasa.

Quizás sea la crisis que me arrasa,
el caso es que el actor que me interpreta
me dice que me corte la coleta,
que si un día hubo fuego, ya no hay brasa.

Y yo que no me engaño al solitario,
rebusco en los cajones mi cuaderno,
encierro mi desdén con siete llaves

y enciendo un verso libre y proletario.
Si quiere prisioneros el invierno,
tendrá antes que quemar todas mis naves.

martes, 29 de marzo de 2016

A estas alturas, la vida...

A mitad del camino de regreso,
me mueve la razón más que el instinto,
ni estoy en lo más alto ni devinto,
ni entiendo el resultado ni el proceso.

Si quiero redimirme y pincho en hueso
me basta para huir del laberinto
el hilo de los labios que despinto
si al cielo de tu boca asoma un beso.

Si me marcho no busques un sentido,
a veces todo arde y no hay más cera,
ya sabemos las reglas de este juego.

Peor es siempre lo malo conocido,
algo habrá más allá de la frontera
que convierta este adiós en hasta luego.

sábado, 6 de febrero de 2016

Sonrisa de camarera



Me amó más tu soledad que tú.
Abrías ventanas en tu piel
para que entrara aire
y yo me deslizaba entre tus labios
tan adentro y tan afuera...

Cuerpo sin miga,
corteza entera,
surcó tu mar mi lengua
a la deriva vibrando
entre la espuma
fría de tus muslos
tan adentro y tan afuera...

Boca que alquilaba
sonrisas de camarera,
la duda nunca miente,
la lluvia arrastra el lodo,
de par en par tu vientre
y yo sin mapa del tesoro.

La verdad asusta,
nunca se pierde lo que no se ha tenido.
Luego conjugó el amor sus tiempos,
pasado, presente, y olvido.

viernes, 24 de julio de 2015

Soy único

No tengo nada fuera de lo común.
Habito un cuerpo abstracto
de los que no provocan envidia ni admiración.
Tengo los ojos cansados
y azules-eso sí-, pero como muchos otros.
Duermo poco y sueño en proporción
a lo que duermo, nada extraordinario.
Físicamente lidio con más achaques que proezas,
luzco más heridas que cicatrices,
soy ,
en el sentido más descriptivo de la palabra, vulgar.
Tampoco destaco por mi inteligencia.
Supongo que si hubiera que salvar a cien humanos
de la extinción
y trasladarlos a otro lugar para que continuara la especie,
tal vez me llamarían para cargar con sus maletas.
Desconozco el peso atómico del litio,
no estoy muy puesto en quásares, en púlsares ni en vórtices,
soy incapaz de explicar la mitosis celular
o por qué se enciende la luz al pulsar un interruptor.
Políticamente me gusta pensar que soy de izquierdas
y que es cierto, como tantos otros,
en un mundo en el que la opinión solo sirve
para cavar trincheras.
Creo en el más allá más por necesidad que por convicción,
pero no creo en las religiones.
Pienso que dos personas son tres verdades
o tres mentiras.
No soy hipster, ni nerd, ni pijo ni progre
ni necesito abrirme agujeros ni marcarme la piel
para distinguirme de nada
y, también como a tantos otros, me da igual que otros lo hagan.
Supongo que soy simple
con todas las complicaciones que ello conlleva.
Eso sí, lo suficientemente raro
como para escribirte un poema de amor
sin casi mencionarte,
porque lo que me hace único,
lo que me diferencia de todos,
eres tú.